HILARIO PALOMERO FERNÁNDEZ - SEPULTURA

Hilario Palomero Fernández
Dr. en Medicina
Librepensador y Republicano
D.E.P. ★ Madrid, 1 de Enero de 1919

Cuartel 1 - Manzana 31 - Letra d
| Sepultura de Hilario Palomero Fernández -Cementerio Civil- Foto: ©Javier Jara Javier Jara Hilario Palomero Fernández y la arquitectura ideológica de La Bandera Federal: Una aproximación histórica al federalismo en la víspera de la crisis de la Restauración El deceso de Hilario Palomero Fernández el 1 de enero de 1919, en una España que se debatía entre las cenizas de la Gran Guerra y las convulsiones sociales del Trienio Bolchevique, constituye un hito de profunda significación para el estudio de la cultura política republicana del siglo XX. Como fundador y alma mater del diario La Bandera Federal, Palomero no fue solo un periodista o un empresario; fue, ante todo, un articulador de consensos en un momento de fragmentación terminal del republicanismo histórico. Su sepelio en el Cementerio Civil de Madrid, espacio donde la heterodoxia española ha depositado históricamente sus restos como último acto de soberanía frente al dogma, sella una trayectoria coherente con los principios del federalismo, el laicismo y la emancipación social. Génesis biográfica y formación técnica: De la sanidad militar a la empresa minera La Bandera Federal: Periodismo de combate y alianza republicana El 1 de diciembre de 1910, Hilario Palomero Fernández fundó en Madrid el diario La Bandera Federal, subtitulado significativamente como Diario de Alianza Republicana. El periódico estableció su sede en la calle Tetuán, número 20, en pleno corazón del Madrid periodístico de la época. Desde su nacimiento, la publicación se distanció de la prensa de masas puramente comercial para posicionarse como un órgano de doctrina y agitación, con una periodicidad trisemanal —martes, jueves y sábados— que permitía una reflexión más pausada que el diario matutino tradicional. La elección del nombre no era casual. La Bandera Federal invocaba el legado de las luchas del Sexenio Democrático y la figura de Francisco Pi y Margall, pero con una clara voluntad de actualización. El periódico se definió como un "defensor de la conjunción republicano-socialista", lo que implicaba una ruptura con el federalismo purista que rechazaba la alianza con el socialismo marxista de Pablo Iglesias. Palomero entendía que el federalismo, para sobrevivir en el siglo XX, debía ser el paraguas bajo el cual se cobijaran todas las fuerzas emancipatorias. Estructura y alcance de la publicación El diario de Palomero no fue una hoja parroquial de alcance limitado. Gracias a su sólida base financiera y a una red de colaboradores de primer nivel, La Bandera Federal alcanzó una difusión que trascendió las fronteras españolas, siendo frecuente su distribución en Portugal y Gibraltar. Esta proyección internacional sugiere que el periódico servía como vínculo para las redes del republicanismo ibérico, especialmente tras la proclamación de la República en Portugal en 1910, un evento que Palomero y su equipo celebraron como el inicio de una nueva era para la península. La redacción de La Bandera Federal se convirtió en un refugio para intelectuales y políticos que buscaban una alternativa a la rigidez de los partidos tradicionales. Entre sus colaboradores figuraban veteranos como Estévanez, que enviaba crónicas desde París, y el coronel Ubaldo Romero Quiñones, un ex-diputado unionista que representaba la facción más progresista del ejército. También destacó la presencia de Gustavo A. Sorní, Eduardo López y López, y jóvenes letrados que veían en el federalismo social de Palomero la única salida viable frente al colapso del sistema canovista. El federalismo heterodoxo de Palomero: Entre Pi y Margall y Lerroux La posición política de Hilario Palomero dentro del republicanismo español fue singular y, a menudo, conflictiva. Como presidente del Centro Republicano Federal de la Zona Sur de Madrid, Palomero lideraba una base militante de fuerte carácter obrero y popular. Su ideología era una síntesis ambiciosa: se declaraba federalista piymargalliano, pero al mismo tiempo era un ferviente defensor de la Conjunción Republicano-Socialista y un admirador confeso de Alejandro Lerroux. Esta admiración por Lerroux le valió profundas enemistades con la dirección nacional del Partido Republicano Federal (PRF). Palomero sostenía que el "emperador del Paralelo" era el verdadero continuador de la obra de Pi y Margall, argumentando que entre el radicalismo lerrouxista y el federalismo tradicional solo existían diferencias terminológicas, no de esencia. Para Palomero, Lerroux aportaba la capacidad de movilización de masas de la que carecía un PRF envejecido y "acefálico" tras la muerte de líderes como Eduardo Benot y Francisco Pi y Arsuaga. Tensiones y rupturas con la ortodoxia federal En 1911, la tensión entre Palomero y la cúpula del partido estalló públicamente. La dirección nacional del PRF, temerosa de ser absorbida por el radicalismo lerrouxista, desautorizó a La Bandera Federal, aclarando en dos asambleas sucesivas que el periódico de Palomero no era el órgano oficial de la formación. La respuesta de Palomero fue contundente: utilizó su diario para denunciar la "anemia" del partido y la "indiferencia y el abandono" de sus organismos directores, a los que describía como incapaces de liderar el cambio necesario en España. Palomero abogaba por una reorganización total del republicanismo bajo lo que denominaba la "izquierda republicana", una coalición que integrara a federales, radicales y socialistas en una junta común. Esta propuesta, aunque rechazada en los centros de poder federal de Cataluña y Levante, encontró un eco favorable en el comité municipal de Murcia, demostrando que la visión de Palomero conectaba con sectores periféricos que también buscaban una renovación del movimiento. El activismo en el Madrid popular: El Centro Republicano Federal de la Zona Sur La influencia de Palomero no se limitaba a la palabra escrita. Su liderazgo en el Centro Republicano Federal de la Zona Sur de Madrid le permitió articular un movimiento de base en los barrios obreros de la capital. Esta zona de Madrid, caracterizada por su rápido crecimiento industrial y la precariedad de sus infraestructuras, fue el terreno donde Palomero puso en práctica su "vocación obrerista". Bajo su presidencia, el Centro no solo funcionó como un casino político, sino como un espacio de formación y resistencia. Allí se distribuían folletos emancipatorios y se organizaban actos de propaganda que buscaban elevar la conciencia de clase del trabajador madrileño, vinculándola siempre al ideal de la República Federal. Esta labor territorial fue la que permitió que La Bandera Federal tuviera una base de suscriptores fiel, compuesta en gran medida por obreros cualificados y pequeños comerciantes que veían en Palomero a un representante de sus intereses frente a la oligarquía de la Restauración. El conflicto de la prensa y la persecución política La labor periodística de Palomero no estuvo exenta de riesgos. Como director de La Bandera Federal, fue testigo y víctima de la represión gubernamental contra la prensa republicana. En noviembre de 1911, tras dos días de intensas gestiones ante la Fábrica de Santa Catalina, Palomero y otros directores de prensa socialista, como Tomás Álvarez Angulo de Vida Socialista, lograron la readmisión de obreros despedidos por sus ideas políticas, denunciando los "atropellos contra la Prensa" cometidos por la autoridad. Este activismo sindical desde la dirección de un diario demuestra que para Palomero, el periodismo era una extensión directa de la lucha social. El Cementerio Civil de Madrid: La última morada de un librepensador El fallecimiento de Hilario Palomero Fernández el 1 de enero de 1919 fue seguido por una ceremonia de entierro en el Cementerio Civil de Madrid, un acto cargado de simbolismo político y religioso. El Cementerio Civil, fundado en 1884 tras la inauguración forzosa por parte de Alfonso XII tras la muerte de la joven Maravilla Leal, representaba el triunfo de la libertad de conciencia sobre el monopolio eclesiástico de la muerte. Significado del espacio y contexto histórico Para un republicano federal como Palomero, ser enterrado en el Cementerio Civil era una declaración de principios final. Este recinto no era simplemente un lugar de descanso, sino un "archivo de historia al aire libre" que albergaba los restos de los presidentes de la Primera República —Figueras, Pi y Margall y Salmerón— y de figuras fundacionales del movimiento obrero como Pablo Iglesias. La elección de este espacio reafirmaba el compromiso de Palomero con un Estado laico y con la separación definitiva de la Iglesia y el Estado, una de las banderas constantes de su diario. El entierro de Palomero se produjo en una fecha —el 1 de enero— que tradicionalmente marcaba el inicio de nuevos ciclos políticos. En el Madrid de 1919, el Cementerio Civil era ya un lugar de peregrinación para el republicanismo, y el sepelio de Palomero sirvió para reafirmar la vigencia de la "Alianza Republicana" que él había promovido. Su tumba se sumó a las de otros ilustres librepensadores, formando parte de esa "tierra limpia" no bendecida por el rito católico, pero santificada por el ideal de la libertad. Legado y trascendencia de una figura olvidada La figura de Hilario Palomero Fernández, aunque a menudo ensombrecida por los grandes nombres del republicanismo español, resulta esencial para comprender la transición del federalismo decimonónico a la política de masas del siglo XX. Su capacidad para gestionar un diario influyente como La Bandera Federal y, al mismo tiempo, presidir un centro político de base obrera, le sitúa como un precursor de la organización política moderna en España. La vigencia de sus propuestas Muchas de las demandas que Palomero lanzó desde las páginas de su diario —la necesidad de una asamblea nacional federal, la integración de las clases obreras en la democracia liberal y el laicismo institucional— prefiguraron los debates que definirían el advenimiento de la Segunda República en 1931. Su visión de una "izquierda republicana" unitaria se materializaría décadas después en las coaliciones que transformaron el país. La Bandera Federal sobrevivió a su fundador como un símbolo de la resistencia periodística y la libertad de expresión. El ISSN 1577-5607 que hoy identifica sus ejemplares en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional es el rastro documental de un hombre que puso su fortuna y su pluma al servicio de un ideal emancipatorio que consideraba irrenunciable. Reflexiones finales: El compromiso de un federalista social Hilario Palomero Fernández fue, en última instancia, un hombre de acción que comprendió que la política se hace tanto en la redacción de un periódico como en la mina, en el centro republicano de barrio y, finalmente, en el gesto póstumo del entierro civil. Su vida fue un puente entre el rigor intelectual de los seguidores de Pi y Margall y el pragmatismo necesario para movilizar a una sociedad que despertaba a la modernidad política. Al recordar su fallecimiento aquel 1 de enero de 1919, no solo se honra la memoria de un editor o un político madrileño, sino que se recupera una pieza fundamental del rompecabezas democrático español. Su tumba en el Cementerio Civil de Madrid sigue siendo hoy un testimonio mudo pero elocuente de una España que soñó con ser federal, laica y profundamente justa, bajo el ondeante estandarte de la libertad que él mismo ayudó a izar. |

Comentarios
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU APORTACIÓN